Si las herramientas de inteligencia artificial están cada vez más al alcance de todos, ¿dónde empieza a construirse el verdadero diferencial?
Esa fue una de las preguntas que atravesó una nueva sesión de IMAS junto a Santex, liderada por Ignacio Kocourek, AI Strategy Lead, en la que conversamos sobre cómo pasar del uso exploratorio de la IA a aplicaciones concretas que generen valor en los negocios.

Entender para usar mejor
Uno de los primeros puntos de la conversación fue comprender qué hay detrás de las herramientas que usamos todos los días.
Los modelos de lenguaje necesitan contexto, estructura y dirección para generar respuestas útiles. Entender sus posibilidades y también sus límites permite usarlos con más criterio y tomar mejores decisiones a partir de lo que producen.
Porque la tecnología puede aportar velocidad y capacidad de procesamiento, pero son las personas las que suman experiencia, contexto y conocimiento del negocio.

De tareas aisladas a procesos
Durante la sesión, Ignacio realizó una demostración en vivo a partir de una empresa propuesta por los propios participantes. El ejercicio permitió pasar de un prompt a un agente capaz de buscar, analizar y organizar información de mercado.
Más allá de la herramienta, la experiencia dejó una pregunta interesante: ¿qué cambia cuando dejamos de pensar solamente qué tarea podemos resolver con IA y empezamos a mirar qué procesos podemos transformar?
Ahí el conocimiento del negocio se vuelve fundamental: reconocer un problema, identificar oportunidades y saber qué información es relevante sigue dependiendo de quienes conocen la organización.

El criterio como diferencial
A medida que la tecnología se vuelve más accesible, el diferencial empieza a estar cada vez más en cómo la usamos.
Saber qué preguntar, cómo interpretar una respuesta y qué decisión tomar a partir de ella fue uno de los ejes centrales de la conversación con Santex.
Desde Finnegans, esta mirada forma parte de lo que llamamos inteligencia potenciada: combinar tecnología, conocimiento, criterio y creatividad para hacer mejor el trabajo.
No se trata de sumar herramientas de manera aislada, sino de repensar procesos para que las personas puedan interpretar, decidir y crear con más información, velocidad y calidad.
Conversaciones que abren nuevas preguntas
La sesión dejó en claro que pasar de la curiosidad a los resultados no depende solamente de acceder a nuevas herramientas. También implica entender qué queremos transformar, qué conocimiento necesitamos poner en juego y qué decisiones siguen estando en nuestras manos.
Ese es uno de los propósitos de IMAS: reunir a líderes, especialistas y empresas alrededor de desafíos reales para intercambiar experiencias, poner distintas miradas sobre la mesa y pensar nuevas formas de hacer.
Porque frente a transformaciones que avanzan tan rápido como la inteligencia artificial, no siempre se trata de llegar a una respuesta cerrada. A veces, hacer mejores preguntas es el primer paso para tomar mejores decisiones.
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